Aunque existen evidencias de que la lírica fue un arte muy cultivado en España en la Edad Media, también es cierto que durante varios siglos de este período no aparecieron obras poéticas en idioma castellano. Los verdaderos cimientos de la poesía lirica española se reconocen a partir del Renacimiento y de su influencia en la literatura de la Península Ibérica.
Primeros pasos
Marqués de Santillana introduce hacia mediados del siglo XV algunos metros y formas de la poesía italiana en nuestra lengua. Lo cierto es que su producción posterior será muy limitada a nivel poético. No es el caso de Jorge Manrique, quien en la segunda mitad del mismo siglo, logra sintetizar en uno de sus poemas la visión medieval ante la vida y la muerte. Alcanza así, con sus “Coplas por la muerte de su padre” perdurabilidad, apertura hacia motivos modernos y también un estilo propio.
Vida y obra de Jorge Manrique
Nace hacia el año 1440, como el cuarto hijo del Conde de Paredes y su primera esposa, doña Menecía de Figueroa, quien se convertiría en el principal poeta castellano del período de los Reyes católicos. Intervino en las luchas que dividieron a la nobleza de su tiempo y en tal contexto, luchando por Isabel de Castilla contra el marqués de Villena, fue herido de muerte a los 39 años en el castillo de Garcimuñoz.
El autor dejó casi medio centenar de poesías. La mitad de estas obras tienen motivos amorosos, otras son de carácter festivo, burlesco o satírico. Lo cierto es que a Manrique se lo recuerda por una única composición de casi 500 versos. Esta creación maestra que escribió con 36 años, fue inspirada en la muerte de su padre y se tituló “Coplas por la muerte de su padre”. En estos versos el poeta no lamenta la pérdida a modo personal sino que logra superar la subjetividad y valerse del acontecimiento para elevar su poesía a un plano metafísico. En este poema, el autor contempla la vida y el destino humano, logra la profundidad de un análisis filosófico y lo expresa artísticamente.
Consolidación de la lírica española
En el siglo siguiente, a partir de la obra de Garcilaso de la Vega, la situación se afianza definitivamente. Este autor se convertirá en un pilar fundamental de la poesía española moderna al hacer florecer en nuestra lengua el impulso vital renacentista. Hablaremos de él en el siguiente post.