Meditemos sobre algunas de las nociones más relevantes acerca de la educación. Pronto veremos cómo sorpresivamente algunas de las consideraciones más relevantes acerca de este tema son pareceres anónimos. Parecería que existe una conciencia muy clara acerca de hacia dónde deben ir encaminadas las tentativas pedagógicas de manera general, pero no obstante, por ciertas circunstancias inherentes a la naturaleza humana, no se concretan en todas las ocasiones. Debemos pugnar, porque un mayor número de seres humanos se eduque de buena manera y alcance una mejor condición de vida.
La educación es el punto de apoyo de las sociedades
Según un dicho anónimo de gran hondura, la verdadera educación no tiene que enseñar a las personas lo que deben pensar, sino más bien a pensar. Y sin embargo, se puede ir más allá, y ponderar que la educación más importante es en definitiva la que le hace patente al ser humano que su naturaleza es un producto de ciertos discursos, ciertas prácticas y juegos de verdad, contingentes y mudables. Así entonces, quien educa bien, logra una toma de conciencia para los educandos, acerca del infinito horizonte de su libre posibilidad de ser.
Didáctica del feminismo
De acuerdo a Emilia Pardo Bazán, una de las escritoras más connotadas del siglo XIX. La educación de las mujeres no es factible de ser considerada plenamente como educación, sino más bien una variante de doma, ya que sus objetivos de trasfondo son el sometimiento, una actitud pasiva y la obediencia ciega ante los varones. El feminismo es un buen tópico para cualquier didáctica, siempre y cuando se tome en cuenta que más relevante es no pensarse en la diferencia todo el tiempo, sino religarse eventualmente en la cara e instauradora noción de humanidad.
El saber del silencio
Decía el controvertido escritor Oscar Wilde, autor de “El retrato de Dorian Grey”, y de “Salomé”, que la educación es ciertamente admirable, siempre y cuando se tenga presente el hecho de que nada que valga la pena en realidad, se puede enseñar. Y aunque la esencia de este aforístico punto de vista es indiscutible, bien vale la pena matizar que lo que vale en realidad ciertamente no es nada, porque lo que le brinda valor, cuantía de trascendencia, a las acciones humanas, escapa a toda pedagogía: es el silencio del mundo, que solo puede ser sentido, y no explicado. Todo leal saber no es más que un prolegómeno para el vacío.