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Arte y educación

Escrito por Ademir / 13 de agosto de 2009

No es fortuito que gran parte de las propuestas pedagógicas de nuestro tiempo otorguen cada vez mayor preponderancia a la creatividad de los educandos. Los tiempos en los que la logicización a ultranza de la mentalidad estudiantil era la vía predominante para el mantenimiento del sistema han pasado, y la presión ejercida por la vitalidad espiritual humana modifica bien que mal los esquemas preestablecidos de enseñanza. Veamos a continuación hasta qué punto los patrones de gestación artística influyen en los derroteros de la educación contemporánea.

El arte forma a las personas

El arte forma a las personas

Se ha visualizado a los creativos culturales como inspirados, como genios, es decir, conciencias que poseen un cierto vínculo permanente con la otredad inagotable del ser. De tal suerte, que estas personas tienen el privilegio de poder habitar a un tiempo en diversos estados de realidad, lo que les brinda libertad y sabiduría. Tal condición proviene sin duda de concepciones atávicas posiblemente ligadas al chamanismo, es decir, al poder ser animal y hombre y obtener provecho sapiencial de esta experiencia.

Pero es hasta hoy en día que la contienda reciente entre modernidad y posmodernidad propició un terreno fértil para la reimaginación de la condición humana- o del humano condicionar el todo- que se recuperar en mejor manera esta profunda y antigua intuición. La hermenéutica contemporánea es una estrategia del pensar, que nos posibilita hacernos de nuevo con toda esa fuerza interior del existir.

La formación como oportunidad creativa

Nada parecería menos conveniente para las tentativas intelectuales antes referidas que la educación o la pedagogía. Porque convencionalmente el maestro induce a tener una perspectiva del mundo y no el acaecimiento de mundos en perspectiva. No obstante, este rompimiento nos da la pauta para valorar en su justa medida la oportunidad de modificar tal estado de facto en lo que se refiere a los fenómenos educativos. La formación académica puede ser vista entonces como una gran oportunidad creativa.

Pero no solamente hablando en términos de estudio, y ni siquiera únicamente para replantear los propios esquemas escolares, sino para fomentar la autoconstrucción de la subjetividad del educando de una manera libre, lúdica y jubilosa. Los tópicos abordados en la escuela pueden darnos una mínima parte de conocimiento acerca del mundo, solo palabras, por lo tanto abstracciones y distancia.

Sin embargo, acercándo las pedagogías a la sabiduría de dispersiones que el arte nos ofrece, se puede tener la vivencia vertiginosa del aprendizaje profundo, particular y único, sobre las honduras de la realidad y su crisol de infinitos.

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