En la aurora de los tiempos se oculta el origen de la civilización. El mundo actual, del modo en que se nos presenta, es una consecuencia de cierto acontecimiento pretérito que determinó los derroteros de la humanidad. Muchas han sido las propuestas de los estudiosos acerca de cuál pudo haber sido ese evento que gestó la comunidad organizada entre las personas y que devino en la mentalidad del hombre como ente social.

La educación es un diálogo constante
El concilio extremo
En la región de la costa del golfo de México, surgió la cultura olmeca. Esta civilización indígena tuvo su momento de auge entre 1200 y 400 A.C. En todo el mundo se conocen sus celebres “cabezas”, representaciones colosales pétreas de individuos de rasgos felino-humanos que hasta la fecha constituyen un enigma. Sin embargo otra composición escultórica olmeca llama notablemente la atención. Se trata de la ofrenda 4 de La Venta.
Se descubrió durante el siglo XX en la zona mencionada de la geografía mexicana, un grupo de figurillas humanoides con los mismos rasgos felino-humanos, quince en total, colocados erguidos frente a otra figurilla elaborada de un material diferente. La composición escultórica se complementaba con seis hachas colocadas a modo de gigantes estelas.
La palabra instauradora
Un aire de gravedad se desprende de este conjunto de figuras pétreas, que no obtuvieron el orden que exponen por obra de un diseño museográfico sino por la intención expresa de quien los colocó sobre una capa de arena, en el fondo de un agujero de 60 centímetros. Llama la atención la manera en que las figurillas de jade y serpentina se despliegan en semicírculo en torno a la figurilla de distinto material.
El mensaje es claro y las hachas dispuestas en forma de estelas lo corroboran: estas deidades están dialogando, dándole marcha a lo humano, renunciando a su esencia de jaguar/otredad, para decantarse por su parte civilizada y humana. La sociedad parte de logos, la palabra que instaura y reifica la realidad momento a momento.
La educación como logos
Tal y como sucede con este concilio olmeca, que desde su recoveco subterráneo se ocupa de dialogar los derroteros de la realidad, así, la educación debe orientarse. Quien enseña una lección escolar debe, ante todo, fomentar la comunicación. Lo que se brinde en ella es muy importante, pero el acto de intercambiar perspectivas es la manera en la que el logos cobra vida y expresa, nos dice, en todo lo posible.
Tags: Aprendizaje, arqueología, Cultura, dialogo, Educación, enseñanza, experiencia, Filosofía, Hermenéutica, México
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