Consejos

Cómo afrontar la crisis… y no morir en el intento

Escrito por Virginia / 7 de noviembre de 2008

La actual crisis financiera global nos afectó a todos, de un modo u otro. Nuestros objetivos y proyectos se ven amenazados o - por lo menos – postergados. ¿Qué podemos hacer para incrementar nuestro potencial en tiempos difíciles?

Fuera los pensamientos negativos
Fuera los pensamientos negativos

Frente a una crisis aparecen dos tipos de pensamiento: la negación o creer que para lograr nuestros objetivos lo que debe cambiar es el contexto. Ambos pensamientos nos alejan de la posibilidad de encontrar soluciones posibles. Negar una situación de conflicto no hace que desparezca; por el contrario, se agrava mientras estamos entretenidos en negarla. Y si creemos que lo que debe cambiar es el contexto, nos estamos olvidando que esto no depende de nosotros y lo único que lograremos es llenarnos de resentimientos.

Ambos pensamientos nos conducen a un círculo vicioso, en el que disminuyen nuestras capacidades y nuestro “poder personal”. Una crisis debe ser una oportunidad para desarrollar conductas adaptativas. Esto no significa que podamos evitar la aparición de sentimientos de temor, ansiedad o depresión, pero podemos ser conscientes de ellos y buscar la forma de actuar, a pesar de los mismos.

¿Cómo mejoramos la calidad de nuestras decisiones en tiempos difíciles?

- Aceptando la crisis: a nadie le gusta sufrir o perder, pero si negamos la amenaza no podremos desarrollar acciones constructivas. Entonces, utilizamos nuestra energía en la negación, en lugar de desarrollar al máximo nuestras capacidades.

- Minimizando el impacto negativo: una vez que aceptamos la situación de crisis y reconocemos el problema, estamos en condiciones de crear “muros de contención” que nos permitan limitar los daños reales y potenciales. Evitar el silencio y el aislamiento nos conduce hacia el pensamiento reflexivo, que es una forma de canalizar el temor en acciones constructivas.

Los muros de contención

Pensar que toda crisis es temporal: “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo soporte”, dice el viejo refrán. Si pensamos que la crisis llegó para quedarse, no podremos ser objetivos frente a los problemas, y esto afectará la calidad de nuestras decisiones.

Evitar la “infección psicológica”: es difícil tener pensamientos positivos cuando vemos que todo a nuestro alrededor parece derrumbarse. Sin embargo, debemos evitar la expansión del efecto negativo, asumiendo que existe un problema pero se está trabajando en su solución.

Evitar la sensación de “deuda”: ante la crisis, solemos plantearnos que deberíamos haber actuado de otro modo, deberíamos haber previsto tal o cual situación. Esta sensación de deuda concentra nuestras energías en la culpa, en lugar de canalizarlas hacia una salida posible.

Realizar movimientos adaptativos: pretender que nuestra vida cotidiana puede continuar sin cambios, es una forma de negación. La crisis pone en juego nuestra creatividad y nuestra capacidad de adaptación.

Conclusiones

No debemos olvidar que crisis también significa “oportunidad”, pero para poder aprovechar la situación debemos modificar nuestros “modelos mentales”, que se configuraron a partir de experiencias anteriores, pero que pueden resultarnos inútiles en el contexto actual.

Modificar nuestros modelos mentales y poner en juego nuestra capacidad de adaptación pueden ser las claves para descubrir las oportunidades y sobrevivir a la crisis. Tal vez podamos salir fortalecidos de la experiencia.

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