
La educación lo es todo
Aprender a aprehender
Es factible que la enseñanza más valiosa que pueda brindarse en las instituciones educativas no sean los datos a conocer y memorizar acerca del mundo, sino más bien vivenciar el descubrimiento de que es accesible de ser aprehendido en el entendimiento, para ser liberado posteriormente, pluralizado, ilimitado, en todos sus posibles sentidos.
Voluntad de saber, ansia de vida
Para otro célebre intelectual español, el maestro Ortega y Gasset la ciencia, el arte, la justicia, la cortesía y la religión constituyen ámbitos de la realidad que no se experimentan con la rotundidad que lo hace el frío o el hambre, se necesita para acceder a ellas tener la voluntad de vivirlas. De acuerdo a esta línea de pensamiento, podemos establecer que la educación es la manera en la que se estimula la voluntad para acceder a estas vivencias secundarias.
Sin embargo, las primarias, relacionadas con la satisfacción de las necesidades básicas de la sobrevivencia, únicamente pueden cobrar sentido desde la experiencia de las secundarias, es decir, de la cultura. Cultura y vida se implican, se corresponden hasta conciliarse, desde la actividad hermenéutica del aprendizaje.
La aventura de pensarse en todos lados
El dramaturgo español Enrique Jardiel Poncela opinaba que viajar es una experiencia imprescindible y la sed de hacerlo es un síntoma inconfundible de inteligencia. Por lo tanto, educarse es emprender un viaje hacia el interior de la propia conciencia con relación a lo real, explorando en cada materia escolar la profundidad que puede alcanzar el entendimiento disfrutando su propio asombro de ser, estar y vivir.