Educación

Curaduría y educación

Escrito por Ademir / 14 de julio de 2009

Las posibilidades de mejorar las estrategias pedagógicas jamás de agotan. Siempre queda alguna opción por explorar, una alternativa nunca antes pensada para lograr que los educandos reciban la mejor formación posible. La tarea de educar es noble y generosa, abierta y cabal: hasta las disciplinas menos populares pueden ser admitidas por la educación para ser aprovechadas en alguno o varios aspectos metodológicos, en aras del beneficio máximo para los estudiantes. En lo que sigue trataremos de ver de qué manera ciertas técnicas poco conocidas de la museología, pueden resultar altamente valiosas, con fines estrictamente de apoyo a los escolares.

Cuando vamos a un museo, puede ser que una pieza nos resulte interesante en grado sumo, o que no resulte así. En el caso primero, la contemplaremos con atención para admirarla y aprender de su exposición; en el segundo, sin más, nos apresuraremos a la siguiente obra a estudiar. Pero este proceso tan simple no tiene en cuenta la fatigosa labor que conllevó el poder situar el objeto exhibido en las condiciones más favorables. Para montar una exposición se precisa el trabajo de por lo menos dos planeadores.

Las estrategias de la curaduría

El investigador y el curador. El primero recopilará toda la información posible en un documento conocido como guión científico, para luego elaborar a partir de tal texto, un guión museológico, una secuencia detallada y organizada de las obras a organizar, para ser exhibidas. Este guión museológico le será entregado al curador de parte del investigador, para que pueda materializar la muestra en los espacios disponibles y con los recursos tecnológicos convenientes.

Para el aprovechamiento de los profesores y alumnos

Esta herramienta teórica, propia de los investigadores de los museos

El curador trabaja para un museo

El curador trabaja para un museo

de traducir en secuencias detalladas, los famosos guiones museológicos , o museográficos, la investigación desarrollada, puede servir como modelo de trabajo para los profesores: es posible comparar a los investigadores con los docentes, capacitados y con la oportunidad de desarrollar una especie de guión formativo, al modo del guión museológico, para que los estudiantes reciban las lecciones más convenientes para su mejor educación.

De nada le sirve a los maestros ser depositarios sin fondo de datos y teorizaciones estériles, si no puede suministrar todo ese caudal del saber a los alumnos, cual si fuesen los curadores, encargados de montar la colección de su propio conocimiento. Los museos son tan valiosos por lo que muestran, lo que nos enseñan exteriormente, como por lo que interiormente nos hace aprender a pensar mejor.

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1 comentario

  1. [...] contingencia, los desplazamientos de sentido generadores de conocimiento serían comprensibles al estudiante con solo situar la atención debida a los microacontecimientos que forjan paulatinamente el entero [...]

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