En la hermosa obra de Botticelli, “El nacimiento de Venus”, podemos encontrar un interesante ejemplo de lo que hemos comentado anteriormente. La diosa Afrodita, de acuerdo a las tradiciones mitológicas rescatadas por Homero y Ovidio; y posteriormente, poetizadas por Poliziano, llega al mundo empujada por las inspiraciones de Céfiro (lo divino).
El secreto de Afrodita
Cabe recordar que de acuerdo a los relatos antiguos, Afrodita surge de la simiente derramada en la mar por Urano, como resultado de una herida que le produjo a este titán, el poderoso Crono. Así pues, el amor, Venus, esta como siempre, asociado a un acto de violencia. El amor, símbolo por antonomasia de las pasiones más oscuras y profundas de lo humano. Desde estas claves de comprensión ¿Cuál es el secreto de la melancolía expresada por la bellísima Venus de Botiicelli, y que encuentra su parangón en la sonrisa de la Gioconda de Leonardo, y en la mirada de las Madonnas de Rafael Sanzio?
La educación, una teofanía hermenéutica
La educación como teofanía, es decir, entendida como una manera privilegiada, por causa de su libertad hermenéutica de comprensión, de afrontar el enigma del ser, podría ser una respuesta adecuada a la interrogante planteada anteriormente. Lo real (el amor: la sublimación de Todo) es una consecuencia de una infinita voluntad en perpetua inquietud (la violencia: lo material), como bien lo advirtió Schopenhauer, y lo que nos define como humanos, más allá de solo ser, es encarar el misterio de esta actividad metafísica, por medio de la razón (educación), y la creatividad (arte).
Tal podría ser el secreto de la nostalgia, en la Afrodita de Botticelli: ser des-cubierta como Venus (el manto de las Horas puede estar retirándose de su desnudez y no lo contrario, en la pintura de Sandro). El encanto de los renacentistas tiene mucho de lúdico, y la educación podría hacerse de este talante jubiloso, jugándose el sino entero de la realidad, en cada lección a impartir: educarse es acercarse un poco más a lo sagrado, desde lo racional, comunicándose siempre.