Intelectuales como Thomas Khun o Michel Foucault han comprendido a la historia de la cultura, como la paulatina asunción por parte de las sociedades de diferentes paradigmas o epistemes, que no son otra cosa sino centros de sentido que determinan la perspectiva que la humanidad tiene de si. De tal modo que no existe un progreso desde una etapa incipiente del conocimiento hasta una consumación absoluta de un ideal de ser. Pronto veremos cómo el diagnostico de dos apólogos de la discontinuidad puede tener un punto de apoyo en ciertos acontecimientos desarrollados en culturas alternativas a los desarrollos de Occidente.
Educar es como un amanecer donde el Sol se va mostrando
Los teotihuacanos habían tomado la estafeta de los olmecas como la gran cultura civilizadora de Mesoamérica. Sin embargo, por conflictos internos cuyo motivo aún se sigue investigando, la gran “ciudad de los dioses” fue incendiada y abanderada por todos sus pobladores.
El gran cónclave del mundo
Posiblemente, un grupo de ellos se estableció en lo que sería Xochicalco. Una característica de este antiguo complejo arqueológico es el de estar orientado a las diversas constelaciones estelares que se conocían en ese tiempo.
El acuerdo de los sabios
En cierto momento de su historia, en Xochicalco se celebró una reunión formidable de astrónomos, Diversos vestigios evidencian la presencia en ese lugar de otras culturas sumamente importantes en el universo mesoamericano, tal es el caso de los mayas. Algo muy importante se suscitó en Xochicalco, y tuvo que ver con la perspectiva que tenían aquellas sociedades sobre su mundo.
Una cueva en el edificio conocido como Observatorio de Xochicalco, cada cierto período, relacionado con las estaciones del año, deja pasar una columna de luz que expone la profundidad científica de los xochicalcas y los mayas, capaces de crear calendarios cósmicos de tal magnitud.
Educar donar sentido
Lo que proponemos aquí es que, lo que sucedió en Xochicalco, fue un concilio monumental, en donde los grandes genios de Mesoamérica decidieron un cambio de espíteme, una nueva realidad por habitar. Ante la caída de Teotihuacán, solo la educación y la cultura pudieron ser el motor que preservara la existencia de las civilizaciones prehispánicas.
Esta es una lección que no debe pasarse por alto, para las sociedades contemporáneas, las maneras en que puede pensarse la realidad son como las formas de experimentarse lo humano, tan ilimitadas como renovadoras.
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