En relación a la consideración previa, evoquemos el arte del artista y diseñador inglés Edward Burne-Jones, quien practicará un estilo de composición muy cercano a los prerrafaelitas de Dante Gabriel Rossetti. Recordemos una obra bellísima de Burne-Jones, titulada “El rey Cophetua y la joven mendiga”.
La capacidad de valorar
En este oleo, el pintor inglés nos presenta una imagen que hace referencia a una tradición lírica cortesana, del tiempo de los caballeros andantes: en donde un poderoso y aventurero monarca buscó por todos los lares del mundo a la mujer perfecta, y al final pudo hallarla, insospechadamente, disfrazada de una joven mendiga. Burne-Jones, en su armoniosa elaboración, nos evoca la delicadeza de Botticelli, o de Mategna, pero sobre todo nos hace sentir el gran privilegio de tener un ideal y de encaminar hacia él, todos nuestros esfuerzos.
La educación como contemplación activa
En la belleza de la joven mendiga de Burne-Jones, en su femineidad luminosa y trascendente, proponemos una simbolización del ideal que debe guardar toda estrategia educativa. Puesto que el rey Cophetua es retratado por Burne-Jones, noble y digno, con la espada inerte y la corona baja: reconociendo que los poderes e ímpetus terrenales deben estar dirigidos permanentemente por una visión, una instancia superior, que justifique la existencia en aras de la felicidad.
Además, la imagen de los jóvenes que Burne-Jones sitúa por encima del Rey y la joven perfecta, parecerían confirmar la intuición que aquí comentamos. Porque la formación de las nuevas generaciones, su educación en la forma de una contemplación activa- hacia un ideal de superación existencial- rumbo un estado de bienestar y dicha generalizada, debe ser lo más importante para cualquier institución escolar.
El futuro del mundo se juega en cada clase a impartir, valoremos la oportunidad de participar de esta hazaña: la dama de pensamientos que debe ser rescatada puede visualizarse provechosamente, gracias a Burne-Jones como la imagen de un mundo mejor. La capacidad de valorar, es gestar en los alumnos el valor de ser capaz de todo, por todos.