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El pesimismo pedagógico

Escrito por Ademir / 24 de marzo de 2009

Vale la pena estudiar y discutir algunas cuestiones referentes a ciertos habituales planteamientos de la pedagogía, pero desde una perspectiva de libre reflexión. Es posible desarrollar, a través de un acercamiento interdisciplinario entre los discursos de la filosofía y la pedagogía, horizontes de comprensión conjuntos, que brinden sentido a muchos de los tópicos más capitales de las teorías pedagógicas, y que al mismo tiempo, orienten las diferentes maneras en que la filosofía, así como todas las demás materias escolares, puede ser enseñada.

Vale la pena intentar comprender el pesimismo desde un punto de vista pedagógico

Vale la pena intentar comprender el pesimismo desde un punto de vista pedagógico

La noción de pesimismo pedagógico cuestiona a fondo toda posible influencia positiva de los contenidos escolares impartidos a un estudiante, y de los hábitos de pensamiento que la asimilación de estos mismos conlleva. De acuerdo a esta particular lectura de los fenómenos educativos, todo afán de formación resulta en última instancia fútil e intrascendente, ya que la naturaleza humana es una, y no puede ser alterada. O bien, puede considerarse desde un polo opuesto, en el que si sea factible de una mejora paulatina por medio del trabajo de los profesores; sin embargo, en última instancia, nada garantiza que factores externos no estropeen definitivamente este desarrollo educacional.

Un dilema difícil de resolver

El centro de esta disyuntiva pedagógica puede estar localizado en la idea, que más bien es una postura intelectual, de que existe algo bien definido e inalterable a lo que pueda denominarse como “naturaleza humana”. Puesto que las singularidades de las personas son tan variadas, de procedencias tan diferentes, que la tentativa por tratar de circunscribirlas dentro de un concepto tan restrictivo y abstracto, solo puede conducir a resultados igualmente limitados, como los que manifiesta la posición del pesimismo pedagógico.

Dejar el pesimismo

Si por el contrario, las estrategias de enseñanza y los planteamientos pedagógicos se desarrollaran pensando en una noción dúctil y relativa acerca de lo humano, en el que lo más natural que pueda definir a una persona, sea su propia naturaleza respetada como indefinible, entonces, las diferentes alternativas de educación se diversificarían y adaptarían a las características particulares de los estudiantes, y no lo contrario. Esperando más acerca de la educación, y no lo mismo acerca de los humanos, es como pueden modificarse los paradigmas que rigen los planteamientos de toda pedagogía. Ninguna actividad humana puede estar orientada definitivamente al pesimismo, que si bien es una perspectiva válida para comprender la realidad, no es la única, y es a través de la libertad y la pluralidad de pensamiento como pueden enfrentarse y solventarse eficazmente, muchos de los problemas de la pedagogía.

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