
Las ideas previas son fundamentales en el aprendizaje
El valor de los pre-juicios
No hay un acto del entendimiento puro, y libre. De hecho, en todo acto de comunicación se presuponen una gran cantidad de circunstancias: los prejuicios positivos son aquellos que optimizan el entendimiento entre dos personas; por el contrario, los prejuicios falaces son aquellos que traban el intercambio de mensajes e información. Solo en el dialogo se gesta el mundo, para Gadamer “el ser es lenguaje, o el ser que puede ser comprendido, es lenguaje”. La educación es un proceso capital para fomentar el gran coloquio de la realidad humana.
Educación y hermenéutica
Desde el cartesianismo, se tiene comúnmente la noción de que las personas que logran deshacerse de todos sus prejuicios es quien adquiere la verdad de las cosas. Muchos sistemas educativos están fundamentados bajo esta premisa, en aras de una supuesta “objetividad”. Gracias a Gadamer, podemos tener conciencia, de que esto es absolutamente falaz: todos ostentamos determinados prejuicios de acuerdo con el tiempo histórico y el lugar en donde nos desenvolvamos. Así entonces, solo la ortodoxia cultural y educativa, es la encargada de transmitir conjuntos de prejuicios de generación en generación.
Una estrategia pedagógica, acorde a los postulados de la hermenéutica gadameriana, procurará brindar a los estudiantes los recursos de pensamiento necesarios para el ejercicio de un sano cuestionamiento de los prejuicios imperantes, y una regulada y racional, incorporación de los mismos prejuicios a los paradigmas vigentes a determinado instante de la historia. La educación, desde la hermenéutica, es una instancia religadora, que al propiciar la libre comunicación, facilita a las personas un ámbito de vida en donde pueden asociarse entre sí por la comprensión mutua de sus estructuras de entendimiento.