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Historia y educación

Escrito por Ademir / 17 de julio de 2009

En los discursos de la historia del arte se maneja una noción que puede resultar de gran aprovechamiento pedagógico. Tal concepto se refiere al puntum, es decir, el instante exacto en el que un suceso pasa a ser determinante para el desarrollo de la historia. Las circunstancias que rodean al puntum pueden ser también el punto nodal de un acontecer relevante, sin embargo, es preciso tener o educar la sensibilidad de una manera que permita percibir su potencial trascendencia.

La "Caída de Ícaro" en Creative CommonsEn la famosa pintura del holandés Brueghel conocida como “Paisaje con la caída de Ícaro” podemos encontrar un ejemplo de la importancia que tiene el puntum, no solo para cuestiones estéticas, sino para la construcción de la historia y el enriquecimiento de las estrategias didácticas.

La caída de Ícaro

En la citada pintura se puede contemplar un bucólico paisaje europeo en donde a orillas de un gran cuerpo de agua, con una abigarrada urbe en la distancia, un puñado de campesinos se afana en realizar sus labores cotidianas. Sin embargo, eso no es todo, en un extremo de la obra se aprecia la figura de Ícaro en una situación comprometida: sus dos piernas agitándose en el agua, luego de haber caído del cielo, al ser derretida por el sol la cera que sostenía sus alas. Esta imagen podría ser una metáfora de la predestinación al fracaso de todo ideal de progreso.

El puntum de la obra

Pero eso no es todo; el puntum de la pintura de Brueghel podemos ubicarlo en la silueta de Ícaro al hundirse, ya que está a solo unos segundos de fenecer en las ondas inquietas; y sin ser el centro de la composición como tal, es el núcleo desde donde toma sentido el resto de los eventos representativos en la obra. Sin embargo, hay algo significativo: algunos de los campesinos dan muestra de haberse percatado del inusual suceso de la caída de Ícaro, aunque no totalmente, uno de ellos parece advertir vagamente una sombra, otro aparenta escuchar un chapoteo. Pero no pueden asimilar de lleno la experiencia del acontecimiento histórico, el que aspira a la perennidad.

La educación como conciencia histórica

Lo que proponemos aquí, es visualizar una forma de pedagogía orientada expresamente a capturar los sucesos de la realidad en su valor de puntum, de centros nodales posibles del tejido del acontecer. Los diferentes temas de los planes de estudio escolares ponderarían su inherente contingencia, los desplazamientos de sentido generadores de conocimiento serían comprensibles al estudiante con solo situar la atención debida a los microacontecimientos que forjan paulatinamente el entero tejido de la vida.

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1 comentario

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