En la entrada de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, se encuentra un busto del poeta florentino Dante Alighieri. En esta representación, además, se encuentran grabados ciertos versos que refieren a un pasaje de la Divina Comedia, mismo que comentaremos a continuación, y que nos brindan un valioso mensaje acerca del papel que debería de asumir la educación de acuerdo a su particular esencia.
En el canto XVI del Purgatorio, Dante nos narra cómo, habiendo dejado atrás el Infierno entero, y acompañado por Virgilio en su peregrinación hacia Beatriz celeste y la divinidad, el poeta transita con dificultad la montaña del Purgatorio. Pronto arriban a la cornisa donde penan los iracundos: se trata de un espacio entre nieblas en donde se encuentran con el alma de Marco de Venecia, apodado el Lombardo, quien fuera un ciudadano que frecuentaba mucho las cortes de Lombardía, y quien a pesar de ser juicioso y perceptivo, su explosivo temperamento le había negado la entrada directa al Paraíso. Dante entabla un coloquio con este personaje, de lo que se obtiene la siguiente reflexión.
Dante y la luz del entendimiento
Marco Lombardo reflexiona acerca de que las personas tienen la mala costumbre de hacer estribar toda causa de las cosas del mundo en lo trascendente, como si este ámbito infundiera por necesidad su movimiento a todos los asuntos humanos. Pero si así, fuera, el libre albedrío no tendría razón de ser, y no tendría sentido premiar lo loable, y castigar lo nefasto. Así, a juicio de Dante- el autor- el Cielo inicia los movimientos de los hombres, tal vez no todos, pero aunque así fuera, la naturaleza les ha dado la luz para distinguir el bien sobre el mal, es decir, el libre albedrío, que, aun cuando se fatigue en los combates iniciales contra el Cielo, a la larga lo supera todo, si persiste en el buen propósito.
El cometido de la educación
Lo que Dante nos brinda en este extraordinario pasaje de su obra magna, bien puede ser interpretado como la manera en que la educación debe constituirse como ese faro que oriente a la humanidad en todas sus decisiones históricas. Puesto que, si bien la naturaleza nos supera en vastedad, lo cierto es que en algún instante del tiempo la humanidad pudo separarse de ella, y en ese rompimiento, fuente de la luz del entendimiento, de donde proviene la cultura entera, se atesora la oportunidad de perseverar en la independencia de ser de lo humano, que sin la necesidad de ahondar en esta fisura con respecto a su propia esencia, si valore su emergencia, y fundamente en ella, en la educación como responsabilidad de ser, las esperanzas de un mundo mejor.
Tags: Arte, Cultura, Educación, Filosofía, Literatura

No hay comentarios
Aún no hay comentarios. ¿Quieres dejar un comentario?