Volver sobre la propia práctica es fundamental para fortalecer nuestro desempeño como docentes. El auto-registro resulta, en este sentido, una herramienta indispensable, tanto dentro como fuera del aula.

Autoorganízate para estudiar mejor
Y es que el docente joven e inexperimentado es conciente de sus limitaciones. Pero a medida que van ganando años de trabajo, y el día a día los va desgastando poco a poco, muchos docentes mayores (claro que no todos) parecen olvidarse de la necesidad de un constante monitoreo, no de la dirección del establecimiento educativo sino de uno mismo.
La práctica de registrar nuestras propias clases es un hábito muy positivo y que debería mantenerse, mucho más allá de nuestros años de formación. Y es que, como ya lo sabemos, la carrera docente exige una constante capacitación y mejorar día a día. Y nosotros mismos somos quienes mejor capacitados estamos para detectar nuestros puntos débiles.
Cómo llevar un auto-registro
No es fundamental anotar absolutamente todo lo que se hace o se dice en clase (además de que sería físicamente imposible de sostener), sino aquellos aspectos, comentarios o reflexiones más significativos de cada actividad que se llevó a cabo en el aula. Los comentarios o las preguntas de nuestros alumnos, aquello que les conllevó dificultades, aquello que les despertó más el entusiasmo.
Es un buen hábito completar la planificación de nuestras clases con un conciso auto-registro de lo que sucedió en ellas una vez que las pusimos en práctica. Para bien o para mal, a veces las cosas no resultan tal como lo hubiéramos esperado.
¿Para qué sirve el auto-registro?
Principalmente, nos sirve para tomar conciencia de muchos pequeños detalles que, tal vez en el momento de las clases nos llaman la atención, pero con el ajetreo de la jornada terminamos pasando por alto. El auto-registro nos permite ver con atención la evolución de un grupo de alumnos, al comparar cómo eran a comienzo del ciclo escolar y cómo han progresado tiempo después. Pero otra función importante es que nos permite capacitarnos y mejorar año a año: volviendo sobre nuestro auto-registro estaremos en condiciones de ver cuáles actividades salieron mejor, cuáles costó realizar, cuáles tuvieron imprevistos, cuáles podríamos repetir con determinado grupo de alumnos y cuáles, definitivamente, deberíamos descartar la próxima vez.
Si bien nos toma algo de tiempo realizarlo, un buen auto-registro es la mejor herramienta con la que contamos para aprender de nuestra propia práctica y mejorar nuestro desempeño como docentes.
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