De acuerdo a informes del sector empresario en España, existe un gran defasaje entre lo que la empresa espera de los profesionales que contrata y lo que éstos aprenden en las universidades que los capacitan. Muchas veces, frente a estos datos, se apela a argumentar que todo saber no es necesariamente instrumental. La dificultad es que si España no quiere perder el tren dentro de la Unión Europea, la educación es otra de las piezas que deberá ajustar.
Estamos aún muy lejos del modelo de aprendizaje continuo que exige la sociedad del conocimiento y que constituye una de las claves en el éxito de países como Corea del Sur o Finlandia”.
Muy lejos de los exitosos
El director académico del “Instituto de la Empresa Familiar” también coincide, acerca del modelo de aprendizaje continuo, en que el mercado laboral provoca cambios vertiginosos en cualquier disciplina, por lo que “cualquier titulado requiere hoy de una formación continua y permanente. Sin embargo, cuesta mucho que la gente ya formada asuma que debe recibir esta actualización”.
El modelo de éxito finlandés es un buen ejemplo de cómo se deben tomar decisiones en una coyuntura difícil, y cómo éstas moldean la educación y la investigación para conducir a su economía a los primeros puestos de la competitividad mundial.
Las claves del éxito de Finlandia se localizan en la excelencia de su sistema educativo y en la visión de “sistema” que adoptó la política industrial, reconociendo así la importancia de las interrelaciones de universidades, centros de investigación y empresas.
La empresa no recurre a la universidad
En España, sólo un 15% de las empresas recurre a la universidad para realizar proyectos específicos de investigación. Además, los expertos señalan que la gran debilidad de las instituciones universitarias españolas en el papel que le corresponde desempeñar en la economía y en la sociedad es el escaso recurso de las empresas a las facultades para la realización de proyectos de investigación, algo que evidencia el débil compromiso que las compañías muestran con el modelo de universidad como motor de desarrollo económico.
Además, desde el “Círculo de Empresarios” se insiste en la deficiente enseñanza de contenidos científicos y técnicos que padece el sistema educativo español; en la escasa dotación de tecnologías de la información, en la desconexión entre ciencia y sociedad, así como en la falta de innovación, recursos humanos e incentivos en el área científica.
Las infaltables recetas
Las quejas de los empresarios ante la desconexión de la universidad con las necesidades reales de las compañías y del mercado laboral tienen una respuesta efectiva en diversas recetas para el futuro. Aquí se resumen algunas propuestas del Círculo de Empresarios y del Instituto de la Empresa Familiar:
1. Eliminar barreras
Sobre todo, aquellas que fragmentan el sistema actual, caracterizado por una ínfima movilidad de estudiantes y docentes, la escasa especialización horizontal y vertical y la ausencia de diferenciación entre las dos fases de los estudios terciarios.
2. Autonomía
Establecer marcos en los que se combine una mayor autonomía de las universidades con mecanismos de control a posteriori.
3. Transparencia
Generar información sobre las universidades de manera que se fijen objetivos que se puedan medir y contrastar.
4. Competencia
La introducción de mecanismos efectivos de comparabilidad y competencia entre las diferentes ofertas de Educación Superior supondría un incentivo muy potente.
5. Financiación
Elevación en volumen, cambio en la composición de las fuentes de ingresos y desarrollo de sistemas de financiación que potencien la eficiencia.
6. Fuentes privadas
Dentro de los recursos privados hay que diferenciar entre tasas académicas, donaciones privadas y servicios al sector privado. Conviene incrementar el volumen de recursos que llegan de las tres fuentes. La búsqueda de mayor eficiencia y autonomía pasa por una reforma de los criterios de asignación de los recursos públicos.
7. Nuevo sistema de becas
Más amplio, que cubra la movilidad del estudiante a otros países o regiones. Estas becas serían sólo para los estudiantes que, no disponiendo de medios económicos suficientes y demostraran merecer estas ayudas.
8. Contratación y promoción
Mayor grado de libertad en la contratación del profesorado. Las universidades deben tener capacidad de elegir a su personal y de buscar perfiles diferentes. Hay que permitir asimismo diferentes sistemas de acceso y promoción.
9. Coordinación
Hay que garantizar una coordinación máxima. La educación superior está transferida, y esto permite modelos diferenciados.
10. Incentivos
Generar sistemas de incentivos para los alumnos. Premiar a los mejores expedientes académicos universitarios. Hay que conseguir que los estudiantes se tomen en serio los procesos de formación y lleguen en condiciones de aportar algo cuando accedan al mercado laboral.


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