Es por todos conocido que muchos estudiantes no son muy afectos a la idea de tener que llevar a cabo, cotidianamente, los deberes escolares. Probablemente después de una larga jornada académica, compuesta de varias materias, cada una con sus precisos requerimientos de atención y modos de ser aprendidas, lo menos que desearían los jóvenes es tener que prolongar lo visto en clase con labores didácticas para realizar en sus hogares. Sin embargo, esta estrategia pedagógica tiene sus motivos y sus razones, de mucho peso para estar allí, firmes en la mayoría de los planes académicos. Comentemos sobre algunas de ellas.

Los deberes no son un carpicho del profesor
Aprender en las aulas
Pero este carácter único de los fenómenos académicos, si no encuentra un punto de cohesión constante se disgregaría en exceso, y no tendría sentido alguno que agrupara todas las lecciones tomadas a diario en las aulas. Los deberes escolares son una alternativa de encausar día a día el sentido de lo aprendido, de darle un cauce preciso que al final del curso le brinde integridad a todo el cuerpo de actividades pedagógicas que compuso el año escolar.
Aprender fuera de las aulas
Pero también, los deberes escolares les dan la oportunidad a los estudiantes de poder recibir, de los mismos conocimientos asimilados en el aula, otra perspectiva, estando fuera de ella. Es decir, las teorías que siempre generan una misma visión del mundo, que anquilosan la experiencia de existir, no resultan provechosas ni para el alumno, ni para la institución escolar, y mucho menos para una sociedad en su conjunto.
Porque una comunidad social, hoy que el progreso ya no está garantizado por nada- como nunca lo estuvo- una comunidad social requiere de un proceso de transformación constante, para hallar vías de acción y solución de los distintos problemas y necesidades de su estructura. De tal suerte que es vital habituar a las nuevas generaciones a que practiquen un pensamiento plural; que cultiven un talante de diversidad, que sepa asimilar bien los contenidos académicos, pero que siempre estas mismas lecciones les produzcan novedosos puntos de vista e ideas acerca del mundo. Los deberes escolares son crisoles de diferencia y de rompimiento, que tratando acerca de un mismo tema nos lo profundiza y enriquece hermenéuticamente, potencializando su valía.
Tags: Educación, Escuelas, pedagogía
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