Proseguimos comentando acerca del conjunto de leyes de la educación que propone el filósofo y pedagogo Francisco Larroyo para explicar las circunstancias que siempre están presentes cuando se sucede un desarrollo educativo de cualquier tipo.
Y es que, en la medida en que seamos conscientes de que cada una de estas regularidades se hace patente en el ejercicio adecuado de la actividad didáctica, será plausible regular o mejorar el trabajo de la enseñanza a fin de cumplimentar a plenitud cabal estas pautas pedagógicas.
Más leyes de la educación
5.- Ley de la reconstrucción de la experiencia
Todo empeño pedagógico, y su constante puesta en acción, conllevan una rotunda transformación en la subjetividad del estudiante, ya que el alumno, al tomar consciencia de su progresiva formación, instaura de nueva cuenta su particular experiencia, inaugura toda su actividad vivencial de acuerdo a los modelos de conocimiento y datos asimilados por el intelecto.
6.- Ley de la aproximación activa entre el profesor y el discípulo
La vinculación pedagógica es un acontecimiento didáctico en donde el maestro y el discípulo colaboran de lleno en el logro de una idéntica labor. El único límite de este proceso es la educación abierta, es decir, cuando el estudiante tiene, por diversas razones, que llevar en mayor medida la responsabilidad de la estrategia a seguir para su propio aprendizaje.
7.- Ley de la adecuación
La obtención de una determinada heredad cultural esta, en cada ocasión, determinada por las singulares capacidades del estudiante.
8.- Ley de la formación funcional
Una educación puede ser calificada como auténtica solo en la medida en que los modos de interpretar, comprender y modificar los procesos la realidad por parte de los educandos, correspondan a los requerimientos vitales y sociales que precisen ser atendidos en su particular comunidad. De otra manera se caería en el cultivo instituido de un diletantismo estéril y nada beneficioso para la existencia humana.
Hacia una meta-educación
Las leyes de la educación pueden ayudarnos a tener siempre presente, en cada intento por poner en práctica diversos modelos didácticos, si es que cumplen o dejan de lado algunas de las características precisadas en ellas. Y no es que se pretenda destacar su aspecto prohibitivo y limitante, sino que por el contrario, están propuestas por el filósofo Larroyo, en virtud de lo que lo es posible y deseable llevar a cabo las actividades del profesorado. Finalmente, cabe considerar que si estas medidas pueden ser un complemento mismo a la formación de los jóvenes, se estaría logrando una meta-educación que potencializaría cada materia y conocimiento abordado por ellos, dotándolo de un sentido preciso que intensificaría su integración a una perspectiva global del mundo y de su cultura.
Tags: Cultura, Educación, pedagogía

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