Para comprender las principales razones que justifican toda educación impartida, es preciso analizarlas bajo ciertas perspectivas generales. Esta es una de ellas: la visión naturalista de la educación.
Desde el punto de vista de una racionalidad metafísica, la educación es más que nada, el desarrollo hacia la consolidación del total de las capacidades naturales humanas. La finalidad de la educación consiste en orientar a los hombres hacia una toma de conciencia de esta naturaleza fundamental, a fin de conocer cuáles son los propósitos inherentes a tales capacidades.
Hombre, naturaleza y educación
De lo que se trata entonces es de que la labor del intelecto se guíe por lo que indiscutiblemente existe, y no por sus meras apariencias; y por lo consiguiente, que las motivaciones de toda elección se encuentren alejadas de cualquier elemento que perjudique las leyes de la naturaleza, y su armonía, en la decisión acerca de las posibilidades de ser, para cada persona.
Enseñar desde una racionalidad metafísica
La racionalidad metafísica se define por una tentativa global en aras de comprender el movimiento de la educación, bajo el supuesto de una fundamental inteligibilidad que ha de determinarla siempre más allá del proceso de su propia transformación. De tal suerte que el sentido y la trayectoria del trabajo didáctico pueden ser entendidos completamente sólo con relación a lo que cimenta su naturaleza profunda.
Y esta naturaleza corresponde a lo perenne, a lo esencial, allende cualquiera de sus manifestaciones contingentes. Así, según esta lectura, las razones para educar dependen en mucho de una adecuada delimitación de la naturaleza básica de lo humano, es decir, se relaciona directamente con señalar en un modo preciso cuáles son sus capacidades primordiales y el modo más óptimo para desarrollarlas. La piedra de toque de esta noción estaría en que la enseñanza habría de ser determinada con respecto a lo que trasciende lo meramente casual, lo azaroso, lo temporal.
El conocer auténtico
Por lo tanto, la racionalidad metafísica es una manera crítica de fundamentar las razones de educar, de acuerdo a que se adscribe enteramente a la educación el conocimiento real y verdadero; y a la vez excluye la simple transmisión de hábitos o de perspectivas culturales. El conocimiento auténtico funda el entramado racional del mundo, dado de antemano. Por lo que los maestros, los transmisores de la educación, son aquellas personas que han podido lograr una adecuación cabal entre su razonar y la verdad de la realidad.
El papel de la pedagogía, de acuerdo a todo lo anterior, se define por hacer coincidir las mentalidades del maestro y de sus alumnos, rumbo hacia una distinción determinante de lo que es la verdad absoluta de la realidad humana de sus relativas expresiones, aparenciales y mundanas. Finalmente podríamos enunciar, que el educar bajo esta óptica conlleva ciertamente, una labor de confianza y respeto a la razón y de compromiso con la realidad fáctica del mundo.
Tags: Filosofía de la educación

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