
Pedagogía y filosofía son dos asuntos muy relacionados
Homo educandus
El homo educandus se erige frente al mundo desde una perspectiva clara y bien definida: cada uno de sus pensamientos implica una concepción integral de la existencia. Desde este punto de vista, este ser viviente es capaz de hallar el logos de muchos fenómenos intrigantes de la naturaleza. Esta curiosidad intelectual le facilita interpretar a la realidad en su conjunto. La filosofía parte de esa actitud de comprensión. Básicamente es una visión del mundo y de la existencia, que se expresa directamente en el campo de las acciones: ética y metafísica están fuertemente vinculados e implicados. Tanto la filosofía académica como la cotidiana, es decir, esa sabiduría práctica que se maneja en la vida diaria, lo que se conoce como sabiduría, provienen de ese crisol que hemos mencionado.
Educar con filosofía
Cada perspectiva filosófica implica un cierto talante vital, e intenta brindar a partir de ello una cosmovisión de la realidad. De allí que se reconozca comúnmente a la filosofía como un trabajo de reflexión totalizadora e inclusiva. No es tanto que la filosofía pueda abordar cualquier temática solo superficialmente, sino que la filosofía incluye contenidos y tópicos de todas las disciplinas posibles para elaborar sus propios modelos del mundo.
La naturaleza, sus representaciones, y toda su caleidoscópica manifestación en lo humano desembocan en los discursos de las filosofías. Aquí tenemos una primera posible aproximación entre la educación y la filosofía, puesto que si la educación tiene como cometido la formación íntegra del espíritu humano, solo la filosofía puede brindar la pauta para obtener esa globalidad precisada. Ningún maestro o profesional de la educación puede llevar a cabo su actividad si antes no tiene un bosquejo mental de la meta proyectada con respecto al ideal de ser humano que intenta alcanzar.