Educación > Cultura

Poesía y educación

Escrito por Ademir / 26 de octubre de 2009

El poeta mexicano José Gorostiza no solamente escribió “Muerte sin fin” el poema filosófico más importante del siglo XX, sino que además nos legó una serie de valiosas acotaciones con referencia a la naturaleza de la poesía y la cultura en general, que podrían ser de gran relevancia para una posible perspectiva de la educación. Y antes de comentar a detalle esta lectura de la poética del maestro tabasqueño, es preciso volver a subrayar cómo la educación y su motivación principal, una experiencia de vida plena, sigue estando más cercana a la creatividad, la comprensión y el afán holístico de las humanidades que de cualquier pragmatismo formativo funcionalizante y logicizador.

Poesía y educación

Poesía y educación

De acuerdo a Gorostiza, las ideas que posee un artista acerca de su poesía, exponen la relación que cultiva entre su inteligencia y la misteriosa materia con que elabora sus creaciones.

Esta última, enigmática sustancia, no pasaría de ser un flujo de sensaciones dispersas y aisladas que no explican el enigma de la poesía en su acaecer, sino solo hacen patente la sensibilidad del artista, brindan una imagen de su temperamento.

La inteligencia y su materia prima

Desarrollando esta intuición de Gorostiza, cabe proponer a la educación como una tentativa para develar el misterio del acontecer poético -concibiéndolo como el mundo, poesía hecha naturaleza- y por medio de la conocimiento comunicado. La sustancia de la creación poética es la expresión, misma que tiene su conducto más significativo en cualquier género de didáctica.

Relacionarse con el ser

Por otra parte, a juicio de Gorostiza, el poeta no puede violentar a la poesía, aplicando todo el rigor de la abstracción al análisis de su ocurrencia. Solo cabe acercarse a su esencia conociéndola y amándola; intuir donde se encuentra y de donde se ha alejado. Solo procede mirarla sin ver, pre sentirla y sentirla, reconociéndola cada que aparece en fugacidades breves y reveladoras.

Y finalmente, capturarla en eventuales instantes de prodigio con un tejido de palabras de luz, precisas y llenas de vida. Podemos tomar esta intencionalidad de Gorostiza y contemplar asimismo a la educación como una circunstancia a propiciar más que como algo tenido (y constreñido) de antemano. La educación también puede ser tratada con esta sensibilidad hacia lo intuitivo, hacia su influjo hermenéutico, hacia su capacidad de transformación interior.

Pensando en este sabio literato mexicano, el poeta y el educador no son diferentes en su esencial cometido: ambos cultivan un juego de descubrimientos, por medio de la inteligencia y la providencialidad del ser, en donde uno persigue a la otra por medio del arte, el conocimiento y la comunicación, con alegría y amor sin límites.

Tags: , , , , , , , , ,

No hay comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Quieres dejar un comentario?

Deja un comentario