
Los sistemas educativos actuales le deben mucho a George Kerschensteiner
Educación espiritual
A.- Kerschensteiner piensa en una educación cuyos límites solo estén constituidos por la irreductibilidad del ámbito espiritual de lo humano, con relación al universo de los objetos y sus relaciones, y su valor inherente.
Kerschensteiner tiene razón al procurar un espacio de libertad metafísica en lo irreductible, solo que, este mismo núcleo de otredad, debe de ser el posibilitador de los fenómenos educativos, y no su limitante.
El enigma es lo que motiva el mundo como manifestación, no lo que lo ciñe a lo fáctico. Por otra parte a diferencia de lo que piensa Kerschensteiner las cosas no tienen un valor inherente, dado de antemano, sino que en el ejercicio de su propia eticidad axiológica, los humanos son los que le dan valor y sentido a los objetos, y hacen mundo de lo meramente real. Por eso es vital la educación, comprendida como un ejercicio para valorar con apertura, tolerancia, y buen juicio.
Los valores del mundo
B.- La educación ideal, a juicio de Kerschensteiner, requiere de un cierto talante lleno de viveza, receptiva y abierta, para la percepción y cabal comprensión, de nuevos valores, pensados como ideas, enfocadas a su posible realización.
Esta consideración de Kerschensteiner coincide en mucho, con la manera de pensar la realidad propuesta, por ejemplo, por brillantes filósofos como Gadamer o Karl Jaspers, lo cual es muy positivo. De acuerdo a este pensamiento, solo resta subrayar el papel imprescindible que, dentro de las actividades educativas, tiene la comunicación; especialmente enfocada como una fusión de horizontes de entendimiento, y comprensión, forjadoras del ser. Posiblemente, solo enunciada de esta manera, hermenéutica, puede tener pertinencia hablar de una realización de valores. Solo desde un libre valorar lo real, orientado al infinito.