Formación

El auge de la psicología en el management

Escrito por Virginia / 19 de septiembre de 2008

El “hombre de negocios” es un ser racional. Sin embargo, hace un tiempo que las empresas recurren a los aportes de la psicología para lograr mejoras en sus posiciones de liderazgo. En una entrevista publicada en el diario argentino “Clarín”, Daniel Goleman, autor del best – seller “La inteligencia emocional”, explica cuáles son las implicancias de la inteligencia emocional en las empresas.

Cada vez el mundo de la psicología es más necesario en la empresa

Cada vez el mundo de la psicología es más necesario en la empresa

Daniel Goleman, autor de los libros “La inteligencia emocional” (1997) y “La inteligencia social” (2006) se ha convertido en el “psicólogo de moda” en el campo del management.

Tal vez una de las principales razones para este fenómeno se debe a que, en un mundo complejo y cambiante como el actual, se ha descubierto el rol que juegan los aspectos emocionales en el componente humano de una empresa.

Tradicionalmente, los economistas y hombres de negocios se basaron en la razón, el juicio crítico y la “sangre fría” para tomar decisiones. Sin embargo, las emociones regulan gran parte de nuestras actividades. Entonces es cuando entramos en la esfera de la “dimensión psicológica” que afecta el comportamiento humano dentro de una organización.

Hoy en día se reconoce a un líder por su capacidad para lograr que las personas que están a su cargo “se sientan bien”. La experiencia ha demostrado que se obtiene un mejor rendimiento de los empleados cuando sus jefes se preocupan por transmitirles preocupación y comprensión; es decir, cuando se logra una cierta “empatía” desde la función de liderazgo.

Aparentemente, estas afirmaciones no surgen solo de la observación empírica o de la experiencia; existen estudios que demuestran que el ser humano no es la única especie que construye autoridad en base a la empatía. En un estudio realizado por el psicólogo Frans de Waal sobre el comportamiento de los chimpancés en un zoológico de Holanda, llegó a conclusiones sorprendentes: en la competencia por el liderazgo en la jaula, no ganaba el más alto o el más fuerte, sino el que había logrado una mayor cantidad de seguidores. Este estudio fue publicado en el libro Chimpanzee Politics: Power an Sex among Apes (2007).

Sin embargo, los ejecutivos parecen concentrarse más en la atención inmediata de los procesos de crisis, sin detenerse a pensar cuáles son las habilidades que hay que desarrollar para que las personas trabajen en forma más efectiva y tal vez de ese modo, prevenir las causas de una posible crisis antes de que suceda.

Una investigación realizada por el argentino Claudio Fernández Aráoz para la empresa de reclutamiento de ejecutivos Egon Zehnder International, se centró en los ejecutivos que fueron despedidos por no haber obtenido resultados satisfactorios, a pesar de haber sido contratados por sus altos niveles de capacitación y experiencia. Los resultados de esta investigación concluyeron que estos ejecutivos fueron despedidos porque no habían logrado desarrollar su capacidad de liderazgo, no demostraron “inteligencia emocional”.

Los 6 tipos de líder

Según una clasificación elaborada por Daniel Goleman, existen 6 tipos de líderes:

Líder coercitivo: es el que exige el “cumplimiento inmediato”. Da órdenes, jamás explicaciones. Si bien puede ser útil para manejar a un grupo conflictivo o problemático, en general provoca un impacto negativo.

Líder orientativo: es el que moviliza a través de la confianza (en sí mismo y en los otros.). Promueve el cambio desde la acción y el compromiso.

Líder afiliativo: es el que puede establecer lazos emocionales positivos con sus subordinados, creando un clima armónico. Es ideal para actuar en situaciones de conflictos y motivar.

Líder democrático: es el que construye consenso a partir de la participación. Es inclusivo. Hace sentir a sus subordinados como parte del proceso de toma de decisiones.

Líder ejemplar: se fija metas de desempeño muy altas, pero requiere que todo se haga de acuerdo a su manera de encarar las cosas. En general, no construye un buen clima de trabajo; solo puede ser útil para equipos muy motivados.

Líder formativo: también conocido como “jefe – padre”. Es el ideal para desarrollar las fortalezas de un equipo de trabajo, pero los resultados son a largo plazo.

Capacitarse en el liderazgo

Los libros de economía o de mangement no enseñan estos aspectos, de orden emocional. Para Goleman, la inteligencia emocional no se aprende a través de los métodos tradicionales (libros, conferencias), sino que se construye a partir de la voluntad. A partir de la lectura se puede desarrollar la capacidad analítica y técnica, pero la inteligencia emocional involucra otros procesos cerebrales. El sistema límbico es el que controla los sentimientos, impulsos y estímulos. Por lo tanto, para desarrollarla, hay que trabajar sobre esos aspectos.

Sin embargo, en Estados Unidos existen programas que incluyen la capacitación en inteligencia emocional y liderazgo a través de un MBA.

Algunos ejemplos son:

Case Western Reserve University: imparte cursos para ejecutivos en los que se diagnostican sus fortalezas y dificultades en temas relacionados con la equidad y el autocontrol. Luego de una capacitación sistemática tienen que someterse a una interesante forma de evaluación: serán evaluados por sus equipos de trabajo o por personas que los conocen bien.

Sloan School del MIT: organiza talleres de visioning (representación mental de objetivos a largo plazo) y de role playing. También ofrece cursos de autovaloración donde se establecen procesos de feedback en liderazgo.

Universidad de Michigan: ofrece cursos para enseñarles a los líderes cómo se enseña el liderazgo.

Más allá de estas iniciativas, la práctica más generalizada es el desarrollo de capacitaciones dentro de las mismas empresas.

En síntesis

Para afrontar las complejidades del mundo actual parecen no ser suficientes las metodologías y procesos de capacitación tradicionales.

A la luz de estos estudios, tal como afirma Goleman, “ignorar el componente emocional del comportamiento humano es impedir el completo entendimiento de una organización”.

Entonces, para lograr resultados efectivos y situaciones positivas de liderazgo, la dimensión psicológica es tan necesaria como los aportes tradicionales de la economía y del management.

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