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Institución Libre de Enseñanza también para las zonas rurales

Escrito por Noelia Jimenez / 25 de febrero de 2010

Estando al margen de una educación dominada por “el dogma de fe”, no solo renovó ésta sino que la Institución Libre de Enseñanza (ILE), creada en 1876, extendió la cultura a todos los sectores sociales, incluido el rural.

Foto extraída de la web FUNDACIONGINER.ORG

Foto extraída de la web FUNDACIONGINER.ORG

Tanto Francisco Giner de los Ríos, máximo inspirador, como el resto de intelectuales que formaban parte de la ILE, se encontraban al margen de la Universidad. Ésto se debía a que defendían la libertad de cátedra, sin restricciones políticas ni religiosas. De ese modo la Institución llegó a la II República, momento en el cual alcanzó un considerable desarrollo e influencia.

Hasta la creación de la ILE, a las zonas rurales siempre se las negó el derecho del acceso a la cultura del mismo modo de que gozaban las ciudades. Puesto que Giner y la Institución Libre de Enseñanza influyeron de forma decisiva en la educación impartida durante la II República, los organismos públicos llevaron a cabo una serie de reformas no solo en el ámbito educativo y científico sino también en el social y el jurídico.

El Patronato de Misiones Pedagógicas

Dicha institución dependía del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas artes, el Comité Central ejercía la dirección y su sede se encontraba en el Museo Pedagógico, un comité de investigación. Éste estaba vinculado y relacionado con la ILE, por ello se llegó a difundir la cultura general y se modernizó la docencia en los núcleos rurales, los cuáles poseían altísimos índices de analfabetismo.

En el Decreto realizado con la creación de las Misiones, se insiste en la necesidad de trasladar, sobre todo a los pueblos, el derecho a formar parte de los nuevos horizontes culturales, el derecho a avanzar, a progresar, a no quedar aislados del privilegio de conocer nuevas experiencias encontradas una vez que se salía de la oferta eclesial.

En el recuerdo

Muchos hombres y mujeres decidieron salir de la ciudad y emprender la labor de las Misiones Pedagógicas. Debemos devolver a la memoria los nombres de artistas, profesores y otros intelectuales que decidieron, cada cual mediante su disciplina cultural, llevar a la población rural el teatro, la música, el pensamiento… Insignes son, por ejemplo: María Zambrano, Maruja Mallo, Federico García Lorca y La Barraca…, además de otras muchas personas anónimas.

La primera misión se llevó a cabo en la segoviana localidad de Ayllón, teniendo lugar entre el 17 y el 23 de diciembre de 1931. Una misión que encabezaba el propósito que esta revolución cultural y pedagógica pretendía: educar en derechos y deberes.

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